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¡Dichosas ovejas que tienen tal Pastor!

Sermón 15, en Obras Completas, BAC (2000), Vol III, pp. 207-219

14. [...] Hombre, ¿de qué te engañas?, ¿en qué te empleas? Oveja, toma al pastor, mira el camino del pastor, síguele por donde va. Vende cuanto tienes. Mira que esta joya la has de comprar con lo que más te doliere. ¡Oh hombre casto, oh paciente, oh caritativo! ¡Qué gozo sientes en amar el Señor y en seguir al Señor! 

El que quisiere ser mi oveja, el que quisiere ser mío, niéguese a sí, no piense en sí, no quiera lo que el Señor no quiere. La oveja que va paso ante paso tras de su pastor, no errará camino. Va el Señor por calle angosta, y tú, por calles y plazas anchas; no saldrás al camino. Niéguese a sí. No estribes en tus razones; piensa que no sabes nada; deja hacer al Señor.

17. «Si vienes tras mí, ven sin ti. No pienses en ti; haz cuenta que noeres». No tengas en nada espinarte, que ahí está el Señor. ¿Qué fuera de ti, cristiano, si Jesucristo dijera: «Quiero ir a salvar el mundo por lo llano, pero si hay espinas no quiero»? ¿Qué fuera de ti? ¿Qué hicieras tú si Dios no se pusiera contra todo el mundo y se entrara rascuñado por las espinas y trabajos que pasó? ¿Qué fuera de ti si Él no quisiera pasar trabajos y si, habiendo llegado al paso de la muerte, no dijera: Hágase, Padre, como tú quisieres y no como yo quiero (Lc 22,42); y si no quisiera t que le espinara la espina de la pobreza, de la paciencia y de la caridad que, con todo cuanto pasaba, tenía para perdonarlos? ¿Y sabéis a cuánto llegó? Que lo coronaron de espinas, lo azotaron, lo escupieron, lo mofaron y le hirieron mil justicias que no se pueden escribir ni contar, y al fin no pararon hasta ponello en la cruz. Pero si Jesucristo dijera, como tú, que no se quisiera meter por espinas, ¿qué fuera de ti? Y si por ti se metió el Señor de los señores por tan grandes trabajos, ¿qué muncho que tú te metas siquiera por alguno de ellos? Síguele y conocerás que eres su oveja.