Según nos dieres tu gracia, consideraremos, siquiera en parte, algo de ese tan profundo misterio

Sermón 33, en Obras Completas, BAC (2000), Vol III, pp. 407-416

19. Va un hombre por un camino de una sierra alta, y si se para a mirar a la hondura en algún valle, parece que se le anda la cabeza, y no tiene vista para bien mirar lo que allí está. Así, cuando uno se para a considerar a Jesucristo arrodillado delante de unos pescadores, no hay juicio ni entendimiento que baste a mirar humildad. Y así San Pedro, que fue el primero a quien Cristo lavó, no pudo sufrir tal obra, y por tanto no lo quería consentir. Abajástete, Señor, tanto, que no te hallamos, mas, según nos dieres tu gracia, consideraremos, siquiera en parte, algo de este tan profundo misterio. 

23. [...] Cree, obedece; no te lo quiero decir el porqué lo hago, porque más merezcas con creer y obedecer sin saber; haz lo que mando. Sufre, hombre, lo que Dios te envía, aunque no entiendas el porqué; espera a Dios, que antes de mucho verás —aquí o en el otro mundo— cómo en eso procuraba Dios tu bien, aunque tú te quejabas de ello. Cree ahora; que scies autem postea.

24. Porfía San Pedro en su humildad, y amenázalo Cristo que lo perderá. ¡Oh recia cosa! ¡Quién dijera que San Pedro hacía mal en porfiar cosa de tanta humildad! ¿Qué espera el soberbio de tener parte en Cristo, si el humilde es amenazado que no la ternía? Porque la humildad que no es obediente, no es humildad. Y no se engañe nadie con color de virtudes; que si es porfiado en ellas, si las hace por su propia cabeza contra la obediencia de su superior, no terná parte en Cristo. ¡Qué hoya tan peligrosa, en la cual tantos han caído y tan mal se han descalabrado, o perdiendo la gracia o la fe! ¿Qué hace al hereje ser loco? ¿Es errar? No, sino el porfiar contra el parecer de los mayores. No se fíe nadie de sí, en bien ni en mal. Porfiado hasta saber la voluntad de su Maestro; y sabida, ¡cuán largo y blando en obedecer! Quien conoce la voluntad de Dios, no queda nada que no se sujete a Dios. ¡Señor, pues yo todo entero me pongo en vuestras manos! Contra los herejes, que dicen que no está el hombre sin pecado mortal ni por breve tiempo.

25. ¡Oh qué linda palabra para después de comulgar! (Jn 13,1-15). Todo este negocio tan admirable, para decirnos fue que tengamos humildad y caridad unos con otros. Muchos hay que no les parece que son cosas de tanta estima que el Señor hiciese tan admirables cosas para las encomendar. [...]. Preparación para comulgar fue el lavatorio, y significativa de la limpieza que habemos de llevar, aun de los veniales.

La imitación de Cristo. Domingo de Ramos

Audi filia [I], parte II n. 59, en Obras Completas, BAC (2000), Vol I

En la cruz apacienta Cristo sus ovejas, y en la cruz veréis su cara no resplandeciente, como el sol de mediodía, mas tan desfigurada que aun sus conocientes tengan que hacer en conocerlo. Esta cama y pasto pedid que os sea enseñada, que la otra su tiempo tiene. Agora tiempo es de cruz y de gustar el cáliz, que el Señor bebió la noche de la pasión (cf. Mt 26,42). Después será tiempo de gozo, y de beber del cáliz de los celestiales deleites que embriagan en el reino de Dios. Y no debemos de celebrar primero la fiesta que la vigilia, ni el domingo que el viernes; mas, por el trabajo de nuestro conocimiento y de la imitación de Jesucristo crucificado, hemos de pasar y esperar la gloria eterna de su resurrección.

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